La situación del combustible en Cuba ha alcanzado niveles críticos, obligando al gobierno a implementar un plan destinado a proteger los servicios esenciales y racionar el suministro energético. Desde el Kremlin, y en un claro guiño a la situación, se ha destacado que las tensiones entre Cuba y Estados Unidos agravan la crisis, provocando serias dificultades en la isla.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se pronunció sobre el tema, reconociendo la gravedad de la situación cubana y subrayando la importancia de los contactos intensivos con sus “amigos cubanos”. Esta declaración apareció en un contexto donde el gobierno cubano había dado a conocer el pasado viernes sus planes para abordar la crisis de combustible, una problemática que se ha agudizado en los últimos tiempos. La administración cubana enfrenta no solo una escasez interna, sino también un bloqueo externo que incrementa las complicaciones.
Cuba ha sido catalogada por Estados Unidos como “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional, lo que ha derivado en políticas restrictivas que buscan limitar el suministro energético a la isla. En este contexto, Peskov se mostró contundente al criticar las medidas de EE. UU., destacando que las “tácticas asfixiantes” están causando un impacto significativo en la economía cubana y en la vida cotidiana de sus habitantes.
En comentarios adicionales, el embajador de Rusia en Cuba, Viktor Coronelli, afirmó que su país ha mantenido un suministro constante de petróleo a la isla en años recientes y que este apoyo continuará. Esta afirmación es especialmente relevante dado que la escasez de combustible podría afectar la llegada de turistas rusos, un sector importante para la economía cubana y un símbolo de la alianza histórica entre ambos países.
Mientras tanto, en el escenario geopolítico, Rusia busca mejorar sus relaciones con Estados Unidos, en un momento en que el presidente estadounidense, Donald Trump, está en negociaciones para poner fin al conflicto en Ucrania. No obstante, el Kremlin ha dejado claro que la forma en que Washington trata el asunto cubano es motivo de insatisfacción.
Es un momento decisivo para Cuba, que debe navegar por un mar de dificultades externas e internas. A medida que la comunidad internacional observa, la isla se encuentra en una encrucijada, donde la colaboración y la solidaridad entre naciones podrían ser la clave para superar obstáculos significativos.
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