Durante el emocionante fin de semana del Super Bowl, la intersección entre la cultura del deporte y la moda se hace más evidente, destacándose eventos que rompen con el formato tradicional. Un claro ejemplo es el enfoque innovador de Abercrombie, que optó por una presentación inspirada en el “Tunnel Walk” de los jugadores, donde los atletas están tomando un rol protagónico no solo en el campo, sino también fuera de él.
En contraste, Thom Browne decidió mantener la esencia clásica al presentar su colección SS26 en el evento GQ Bowl, al mismo tiempo que desveló una colaboración sorpresa con Asics. Es importante señalar que, para muchos, el evento de Abercrombie fue visto como una muestra exquisitamente curada, integrando a jugadores de la NFL y sus parejas de una manera íntima y accesible. Este formato, lejos del bullicio habitual de las pasarelas de moda, permitió a la marca posicionarse estratégicamente en el centro del motor de marketing de la NFL.
Sin embargo, existe un desafío significativo: aunque la repercusión de estos eventos es palpable, la audiencia nunca se acerca a los números monstruosos de visualización del día del juego. Tal como advierte Hill, la semana previa al Super Bowl ya está saturada de actividades, lo que obliga a las marcas a innovar si desean destacar en medio de la competencia. De ahí la importancia del modelo GQ Bowl, que no solo incluyó una alfombra roja, sino también una fiesta posterior, creando una experiencia envolvente para todos los asistentes.
La relevancia de estos eventos no pasa desapercibida; los expertos sugieren que las marcas inteligentes deben observar detenidamente el fenómeno de eventos como el GQ Bowl. Esta plataforma ofrece la oportunidad para que las marcas se inserten en el ambiente festivo sin la necesidad de organizar su propio evento desde cero, aprovechando una infraestructura ya amigable con la moda.
Además, la demanda por la moda durante el fin de semana del Super Bowl es notable. Según los informes, este ha sido el evento más integrado con la moda hasta la fecha, y hay un claro interés por parte de los asistentes en que existan más oportunidades de este tipo en futuros Super Bowls. Este año, las expectativas son incluso mayores respecto al evento programado en Los Ángeles, un lugar donde la moda ya tiene un fuerte arraigo.
Observadores de la industria apuntan a que muchas marcas estarán atentas al éxito de las activaciones de este año para replicarlas, buscando un impacto aún más imponente el próximo año. Este enfoque no solo transforma la experiencia del Super Bowl, sino que promete una evolución constante en la relación entre deportes y moda.
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