A mediodía, en la preapertura dirigida a coleccionistas y prensa, el stand de la galería Citco en Zona Maco se presenta de una manera inquietante: sin una sola obra visible, solo unos huecos y cables emergen de una pared blanca, dando lugar a preguntas sobre el arte y su ausencia. La feria, que se lleva a cabo del 4 al 8 de febrero en el Centro Banamex, se perfila como el epicentro de la Semana del Arte, reunido en un mismo lugar a artistas, galeristas, coleccionistas y profesionales del sector.
A pocos pasos de la entrada principal, un grupo de visitantes se agrupa frente al stand de Citco, intentando entender si lo que observan es arte o solo un espacio vacío. Un hombre con traje gris asoma su mirada a través de los paneles, con la curiosidad de un voyeur, preguntándose qué secretos puede haber detrás de esa pared en blanco. Pronto, Alan Rasool, responsable de la galería, confirma que las obras aún están retenidas en la aduana, un hecho que subraya las dificultades que han surgido desde que el ejército tomó el control de estos puntos de entrada.
Mientras tanto, algunos afiches de artistas como Anish Kapoor y Zaha Hadid se exhiben en la mesa central, recordando a los asistentes que la esperanza de la llegada de las obras es inminente. La conversación entre los presentes no se hace esperar, con comentarios sobre los recientes endurecimientos en los procesos aduanales.
Zone Maco refleja un dinamismo artístico cada vez más marcado, donde las fronteras entre disciplinas se difuminan. Galerías como kurimanzutto presentan piezas raras de artistas como Julio Galán y combinan su propuesta con obras abstractas de LGM Galería de Bogotá. Este crisol de estilos destaca la evolución del arte contemporáneo, donde lo moderno, contemporáneo y clásico coexisten en un espacio efervescente.
Entre las piezas llamativas, el óleo “Pool olaista No. 1” de Diango Hernández ofrece una visión surrealista de la Toscana, mientras que la obra “Meditations in the horizon” de Igor Eškinja fusiona fotografía y dibujo de manera magistral. Asimismo, el retrato hiperrealista “MementoElisa1” de Juan Francisco Casas Ruiz atrae la atención con su meticulosa elaboración solo con un bolígrafo BIC.
Un enfoque político también tiene cabida en esta feria. En el booth de kurimanzutto, Rirkrit Tiravanija presenta un collage de periódicos mexicanos con la inscripción “Cocteles de ignorancia”, que incluye una imagen de Donald Trump en una portada con la palabra “Culpable”. Esta obra, aunque crítica y provocativa, puede percibirse como incompleta, una observación que comparte el director de cine Manolo Caro, quien recorre los pasillos de Zona Maco.
Cerrando el recorrido, la serie “1968: El fuego de las líneas” del artista Marcelo Brodsky aborda momentos de revueltas sociales a lo largo de la historia, trayendo a la memoria eventos cruciales en el contexto político global. La galería Zielinsky destaca esta serie, preservando la relevancia de esos momentos.
La presencia de obras en formatos diversos se siente, especialmente tras el auge del arte pictórico tras la pandemia. Destacan instalaciones geométricas y obras que juegan con las técnicas tradicionales, ofreciendo una visión renovada y estimulante del arte contemporáneo.
En esta edición de Zona Maco, la embajadora de Francia en México, Delphine Borione, señala que la participación francesa ha crecido significativamente, coincidiendo con los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones. El festival que se planea como celebración de este hito, promete consolidar a Zona Maco como un escaparate del arte mexicano hacia el mundo.
Con la promesa de más arte en las próximas horas, la feria no solo busca entretener, sino también provocar reflexión sobre el contexto cultural y político actual. La magia del arte, así como los desafíos que enfrenta, se hacen evidentes en cada rincón de este espacio que se ha convertido en un verdadero faro creativo.
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