En un evento memorable celebrado durante la semana de la moda en París, el director editorial global de GQ, Will Welch, se encontraba en la cabina del DJ, reflexionando sobre su trayectoria como anfitrión de esta célebre fiesta. Desde su primera edición en junio de 2018 en el vibrante L’Avenue, esta celebración ha evolucionado, convirtiéndose en un punto de encuentro esencial para los actores y creadores del mundo de la moda.
La fiesta de GQ ha sido un imán de energía, simbolizando la nueva ola de la moda masculina, en gran parte inspirada por la influencia de Virgil Abloh, quien también se unió a las sesiones de DJ durante la inauguración. Desde entonces, este evento ha sido un constante fixture cada temporada, donde diseñadores, estilistas, modelos y otros insiders de la moda convergen para relacionarse, brindar, bailar y celebrar.
Una noche repleta de invitados VIP comenzó con una afluencia constante desde la prestigiosa Avenue Montaigne. Artistas como Dev Hynes y Jack Harlow disfrutaron del ambiente festivo, mientras que Shedeur Sanders hizo conexiones con fotógrafos de moda. Tras su exitosa presentación en la pasarela, el diseñador Mike Amiri compartió momentos con su colega Jerry Lorenzo. La celebración, lejos de disminuir, se animó aún más cuando Future se unió a la mesa para cenar, y el carismático Usher regresó, rememorando su actuación espontánea en la edición de enero de 2023, junto con SZA y Julia Fox, que también estaban presentes.
Este evento marcó un “bon voyage” y un “bienvenue” especial para Will Welch, quien anunciaría su partida para establecerse en París. La fiesta adquirió un aura de despedida mientras celebrantes como el DJ Acyde, que ha sido el ritmo de la fiesta durante su historia, invitaban a la multitud a “deleitarse en la gloria” de la última aparición de Welch.
Como la música resonaba y los asistentes cantaban en el cumpleaños de Kitty Ka$h, el ambiente era de celebración y camaradería, dejando claro que, tras múltiples ediciones de fiestas en GQ, el espíritu de la diversión y la conexión continuaría vivo.
A medida que este hito marcaba el final de una era, la celebración se convirtió en un testimonio de la rica y dinámica comunidad de la moda en París, proyectando una luz brillante sobre las futuras posibilidades que este vibrante entorno ofrece.
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