Los precios del petróleo experimentaron un notable aumento el pasado viernes, impulsados por las recientes declaraciones del expresidente Donald Trump sobre la movilización de una flota de la Armada estadounidense hacia el Golfo. Esta acción ha despertado inquietudes en torno al suministro de crudo, especialmente considerando la delicada situación en Irán.
Trump, durante un viaje a bordo del Air Force One, advirtió que “tenemos muchos barcos yendo en esa dirección, por si acaso”, refiriéndose a una potencial intervención militar en respuesta a la represión de las protestas que han tenido lugar en Irán. La escalada de tensiones en la región ha reavivado los temores sobre la estabilidad del suministro de petróleo, un factor crucial dado que Irán produce aproximadamente 3,3 millones de barriles diarios, posicionándose como uno de los diez principales productores a nivel mundial.
Analistas como Robert Yawger, de Mizuho USA, afirmaron que el repunte en el mercado se produce en un contexto de incertidumbre, ya que “la situación iraní está de nuevo en los titulares”. Desde Hargreaves Lansdown, Matt Britzman destacó que una posible intervención militar podría incrementar significativamente el riesgo para el transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz, que canaliza cerca del 20% de la producción mundial.
En consecuencia, los precios del petróleo reaccionaron al alza, con el barril de Brent del mar del Norte para entrega en marzo registrando un aumento del 2.84%, alcanzando los 65.88 dólares. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en el mismo mes también subió un 2.88%, situándose en 61.07 dólares.
Simultáneamente, el mercado del gas natural continúa viendo un aumento de precios, impulsado por la expectativa de una ola de frío en Estados Unidos que podría aumentar drásticamente la demanda. Eli Rubin, de EBW Analytics Group, advirtió que la producción estadounidense también enfrenta el riesgo de interrupciones ante condiciones climáticas extremas.
En conjunto, este contexto de tensiones geopolíticas y condiciones climáticas adversas está modelando la dinámica del mercado energético, donde la incertidumbre continúa siendo el hilo conductor de la narrativa. La atención de los operadores y analistas seguramente seguirá centrada en las decisiones políticas y la evolución del clima en los próximos días.
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