La inconformidad en el sector rural de México ha alcanzado un nuevo nivel de tensión con el gobierno federal, impulsada por frustraciones en la política agroalimentaria y comercial del país. Organizaciones campesinas y productores de maíz han advertido sobre la posibilidad de un boicot nacional durante el Mundial de Fútbol 2026, una medida que podría convertirse en una herramienta de presión crucial en medio de sus demandas.
El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) se encuentra en una confrontación abierta con las autoridades, argumentando que las políticas actuales ponen en riesgo la viabilidad del campo mexicano. La negativa del gobierno a revisar el esquema que permite la importación masiva de granos y productos agropecuarios ha sido identificada como uno de los principales puntos de conflicto. Esta situación ha colocado a agricultores y ganaderos nacionales en un desigual enfrentamiento con sus competidores extranjeros, lo que erosiona su capacidad de supervivencia.
A pesar de los avances parciales logrados en áreas como concesiones de agua, el FNRCM ha decidido romper el diálogo con el subsecretario de Gobernación, al no ver resultados tangibles de las reuniones. Eraclio Rodríguez, líder de la organización, ha cuestionado la eficacia de un decreto que impone aranceles a la carne importada de Brasil, argumentando que no aborda los problemas estructurales y dejando en claro que las importaciones desde Estados Unidos continúan presionando al mercado nacional.
Rodríguez ha lanzado una advertencia seria al afirmar que si no se alcanzan acuerdos significativos, el futuro del campo mexicano podría estar en peligro. En contraste, las ciudades como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México están en plena preparación para el Mundial, mientras que millones de productores rurales enfrentan la amenaza de perder tanto su patrimonio como una actividad que ha sido heredada por generaciones.
En un eco de esta creciente inconformidad, productores de maíz en Sonora también están considerando unirse al boicot, señalando el incumplimiento de pagos de apoyo por tonelada de maíz. Esto no solo afecta a un número reducido de beneficiarios, sino que ha bloqueado otros apoyos y estímulos que se esperaban para el ciclo 2026.
Adicionalmente, el FNRCM ha mantenido una postura firme junto con la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), demandando un canal directo con autoridades responsables de la seguridad en carreteras. Las movilizaciones continuarán hasta obtener respuestas del gobierno a temas cruciales como la seguridad y las condiciones justas para el transporte de granos.
Aunque el contexto es complicado y la situación sigue siendo tensa, los organismos campesinos no han mostrado signos de rendirse, dejando claro que el diálogo con el gobierno debe traducirse en soluciones efectivas. La crisis en el campo mexicano es inminente, y es un panorama que podría definir el futuro de la agricultura en informacion.center.
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