En un giro significativo de su carrera, Andrés “Peluche” Torres, conocido por su labor en el mundo gastronómico a través de la serie “La Garnacha que Apapacha” y su trabajo en el lado de la crítica culinaria, ha entrado al ámbito de la restauración con la apertura de Grasso, un restaurante en la vibrante colonia Santa María la Ribera de la Ciudad de México. Este nuevo proyecto no solo lleva el sello de su experiencia como narrador de la comida, sino que representa un cambio radical al asumir la responsabilidad de la operación y gestión de un establecimiento.
Grasso se sitúa en Jaime Torres Bodet 264, un vecindario que ha visto un auge gastronómico en los últimos años. El concepto gira en torno a la fusión de la cocina italiana con ingredientes y sabores mexicanos, ofreciendo un menú que abarca desde generosas pizzas hasta reconfortantes pastas. Según Torres, aunque su idea inicial apuntaba hacia la comida callejera típica como tacos o carne asada, el proceso creativo lo llevó de forma natural hacia un enfoque en pizzas, destacando la intención de ofrecer un espacio donde comer es sinónimo de relajación y disfrute.
La apertura de Grasso no solo es un nuevo capítulo profesional para Torres, sino también un escenario que le permite experimentar las realidades del negocio, desde la presión diaria hasta las complejidades de la relación con los empleados y la comunidad. A lo largo de su carrera, se ha comprometido a no cobrar por visitar restaurantes y a no hacer críticas negativas, una ética que ahora adquiere un nuevo significado al enfrentarse a los desafíos cotidianos de su propio establecimiento. “Entender el trasfondo de un negocio cambia la perspectiva. Un comentario puede tener un impacto considerable”, afirmó.
El menú de Grasso está diseñado para compartir, con propuestas que destacan la calidad de los ingredientes y la ejecución sencilla pero efectiva. Los platos más emblemáticos incluyen pizzas de masa generosa que pueden ordenarse por rebanada, permitiendo a los comensales explorar a su antojo. Además, las croquetas y el clásico tiramisú han sido bien recibidos, reflejando un enfoque en la cocina honesta y accesible.
La decisión de incursionar en la restauración en un contexto económico desafiante de 2026 manifiesta la audacia de Torres como emprendedor. “Abrir un restaurante hoy es asumir un riesgo real”, sostuvo, reconociendo que esta aventura no representa un final, sino una expansión natural de su trabajo. Con esta nueva iniciativa, Grasso busca no solo satisfacer el paladar, sino también contribuir al renacer gastronómico de Santa María la Ribera, involucrando a los vecinos y al público en un viaje culinario que promete ser tanto acogedor como emocionante.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























