En un panorama económico cada vez más complejo, la inflación ha tomado un protagonismo indeseado en la vida cotidiana de los españoles. Según los últimos datos, los sectores de vivienda, hostelería y alimentación han sido determinantes en el aumento de los precios, generando un impacto considerable en el bolsillo de las familias. En particular, la alimentación se destaca como el mayor quebradero de cabeza, con un alarmante incremento del 33,9% en cuatro años. Productos básicos como huevos, que han casi duplicado su precio, y carnes, que han visto un ascenso del 55%, son solo parte del preocupante escenario. La leche, por su parte, ha subido un 46%.
A pesar de que los salarios por convenio registraron un aumento medio del 3,53% durante el año anterior, este incremento, aunque por encima del índice de precios al consumo, resulta insuficiente para contrarrestar la pérdida real del poder adquisitivo. Joaquín Pérez, secretario general de USO, señala que, a pesar de las buenas intenciones, la realidad es que cada vez se destina más sueldo a las necesidades más básicas.
Con el cierre del año también concluyó la vigencia del último Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva (AENC), y aún no se vislumbran avances en las negociaciones de un nuevo pacto. Desde USO, se plantea el 2026 como un año crucial para abordar un aumento salarial significativo, comenzando por el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Sin embargo, Pérez enfatiza la necesidad de establecer compromisos claros y vinculantes, en lugar de meras intenciones.
El comportamiento económico de España se ha desmarcado del trend de la zona euro. Mientras que la inflación media en la eurozona cerró 2025 con un 2%, España experimentó un repunte inflacionario desde mayo, alcanzando un 3% al cierre del año. Este diferencial es motivo de preocupación y demanda atención urgente.
Joaquín Pérez también destaca la importancia de la contención de precios, instando a una implicación más activa de la Administración y los políticos en asuntos vitales como la alimentación y la vivienda. Los líderes políticos deben encontrar consenso en cuestiones fundamentales que afectan directamente al bienestar de la ciudadanía. No se puede dejar al mercado regular los precios de bienes tan esenciales sin una supervisión adecuada.
Este contexto, con todos sus desafíos, pone de manifiesto la necesidad de un enfoque renovado y comprometido para garantizar que los incrementos salariales se alineen con los precios de los productos esenciales, de manera que se proteja el poder adquisitivo de los ciudadanos, una tarea que demanda atención y acción coordinada.
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