En mayo de 2023, el feminicidio de María Enedelia Mejía Pérez en Ixtapaluca, Estado de México, encendió una alarmante conversación sobre la violencia de género en la región. María Enedelia intentaba proteger a su hija, Paola Alondra, de su yerno, Kevin Guerrero Torres, cuando fue asesinada y enterrada en el patio de su propia casa. Este trágico suceso no solo marcó la vida de Paola, quien también fue víctima de tortura, violación y secuestro por parte de Kevin, sino que también desató una serie de eventos legales que socavaron la búsqueda de justicia.
Antes de que se revelara el feminicidio de su madre, Paola fue injustamente encarcelada bajo acusaciones de violencia intrafamiliar, un giro que complicó aún más su lucha por justicia en un sistema que parece falto de eficacia. En agosto de 2025, un tribunal sentenció a Kevin Guerrero Torres a 62 años de prisión por feminicidio; sin embargo, a finales de ese mismo año, la historia dio un nuevo giro inesperado. Un tribunal de Chalco reclasificó el delito a homicidio calificado, señalando una supuesta falta de evidencia, lo que resultó en la liberación de Kevin en noviembre de 2025. Esta decisión desató una ola de indignación, resaltando las profundas fallas del sistema judicial mexicano y la sensación de impunidad que permea en casos de violencia de género.
Paola, con el apoyo de colectivos feministas y el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), continúa su lucha incansable por la justicia por el feminicidio inconcluso de su madre. La situación ha puesto de manifiesto la corrupción en el sistema judicial y el temor que vive Paola tras la absolución de su agresor, quien buscaba ejercer control absoluto sobre ella. Este caso no es solo el reflejo de una tragedia familiar, sino una manifestación de la violencia de género que afecta la vida de muchas mujeres en el Estado de México.
Los más de dos años de lucha que han enfrentado los familiares de María Enedelia García Pérez han expuesto las graves deficiencias en la Fiscalía de Edomex para probar delitos de género. La reclasificación del feminicidio a homicidio ha permitido la libertad del yerno agresor, un hecho que subraya la desesperante situación que viven muchas víctimas de violencia, que no solo enfrentan el dolor de la pérdida sino también el obstáculo de un sistema judicial que parece fallar en su objetivo de proteger y hacer justicia.
Esta historia de feminicidio es un recordatorio contundente de la urgente necesidad de reformas efectivas en las leyes contra la violencia de género y de un compromiso real por parte de las autoridades para garantizar la seguridad y la justicia para todas las mujeres en México.
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