Con la llegada de la cena de Año Nuevo, es común que las mesas se llenen de platillos tradicionales, postres y bebidas que invitan a disfrutar, pero también pueden llevarnos al exceso. Expertas en nutrición de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Perinatología ofrecen consejos prácticos para celebrar de manera saludable, evitando resacas, culpas y kilos extras.
La especialista Otilia Perichart Perera sugiere visualizar el plato dividiéndolo en tres partes. El 50% debe estar compuesto por frutas y verduras; un 25% de granos o cereales poco refinados, como arroz, avena o amaranto; y el otro 25% por proteínas, prefiriendo leguminosas, pollo o pescado sobre las carnes rojas. Esta proporción no solo permite disfrutar de la cena sin excesos, sino que ayuda a prevenir problemas de salud como inflamaciones, colitis y fluctuaciones bruscas de glucosa o lípidos en la sangre, condiciones comunes tras las festividades.
Además, la opción de preparar los alimentos en casa y con ingredientes frescos es altamente recomendable. Esto no solo reduce la cantidad de grasas, calorías y azúcares añadidos, sino que evita el consumo de conservadores y altos niveles de sodio presentes en productos empaquetados. Una clave esencial es evitar llegar en ayunas a la cena, ya que saltarse comidas puede generar hambre descontrolada y malas decisiones alimentarias. Es aconsejable comer ligero durante el día para que, al llegar a la cena, el apetito sea saludable, no ansioso.
En cuanto al consumo de alcohol, las expertas advierten que las calorías del mismo son vacías y se almacenan como grasa. Por lo tanto, sugieren compensar cada copa de alcohol con la misma cantidad de agua y evitar mezclarlo con refrescos o energéticas. Optar por agua mineral con limón es una alternativa más saludable. Para aquellos que buscan una opción no alcohólica, hay deliciosas infusiones de hierbas o cocteles sin azúcar que pueden hacer el brindis igualmente festivo.
Para los postres y botanas, preparar opciones en casa y priorizar las frutas puede hacer la diferencia. Algunas sugerencias incluyen un pay de manzana casero, bastones de jícama, pepino o zanahoria, y chips horneados de betabel o camote. Aquí, la idea es disfrutar de pequeñas porciones de todo, sin privarse de los sabores festivos.
Las ensaladas también son un componente crucial en la cena. Las verduras y frutas frescas aportan fibra y vitaminas, favoreciendo la digestión. Se puede optar por ensaladas con hojas verdes o nopales, combinadas con pera, mandarina, apio o zanahoria, evitando excesos de crema o mayonesa.
Mantenerse hidratado es vital; además del agua, se pueden elegir tés o aguas poco endulzadas, limitando el consumo de ponche a uno o dos vasos. La actividad física ligera, como bailar, jugar o simplemente convivir, también puede ser parte de la celebración, evitando que la comida sea el único foco de la reunión.
Disfrutar de las festividades no implica caer en extremos; se trata de encontrar un equilibrio. Escuchar al cuerpo, saborear cada platillo y recordar que la convivencia, la música y el juego son tan importantes como la comida, son claves para iniciar el Año Nuevo de manera saludable y consciente. Adoptar estas recomendaciones puede ayudar a celebrar sin renunciar a los placeres de la mesa y, al mismo tiempo, cuidar de nuestra salud en estas fechas tan especiales.
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