En respuesta a las crecientes críticas de la oposición sobre la nueva ley de telecomunicaciones promovida por el gobierno federal, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este viernes que permitirá al Senado modificar o incluso eliminar el artículo más polémico de la iniciativa, relacionado con las plataformas digitales. Este apartado fue duramente cuestionado por los grupos parlamentarios opositores, que lo interpretaron como una puerta abierta a la censura.
Durante su habitual conferencia de prensa matutina, Sheinbaum se refirió directamente a las acusaciones de autoritarismo surgidas en torno al artículo en cuestión, que otorgaba atribuciones al Servicio de Administración Tributaria (SAT) con el fin de supervisar el cumplimiento del marco legal por parte de las plataformas digitales. La presidenta explicó que la intención no era limitar la libertad de expresión, sino garantizar que estas plataformas actúen dentro de la legalidad mexicana.
“Nunca ha sido nuestro deseo censurar a nadie”, afirmó. “Ese artículo debe modificarse o eliminarse porque ese no es el objetivo de la ley”, añadió. La jefa de Estado enfatizó que no hay espacio en su gobierno para la censura y que cualquier disposición que genere dudas sobre una posible intención de controlar contenidos debe ser aclarada o retirada.
La presidenta también abrió la puerta a una discusión más amplia y pausada sobre la iniciativa. Afirmó que el proyecto no tiene que ser aprobado de forma inmediata y que bien podría ser debatido a fondo durante las sesiones extraordinarias previstas para mayo o junio. “Si se crea confusión y se cree que se quiere censurar, que se modifique la redacción para que quede claro que el gobierno de México no va a censurar a nadie. Quitamos ese artículo. Si hay alguna duda, que se elimine o se modifique. Se lo dejamos a los senadores”, expresó.
El arquitecto principal de la ley es José Antonio “Pepe” Merino, un cercano colaborador de Sheinbaum y actual titular de la Agencia Digital de Innovación Pública. Según adelantó la mandataria, será él quien acuda al Senado para presentar el detalle técnico del proyecto y explicar su espíritu. En medios políticos se ha interpretado esta nueva legislación como un paso hacia la creación de una “supersecretaría” para Merino, inspirada en modelos tecnológicos como el de Elon Musk, con amplias atribuciones sobre el ecosistema digital y de telecomunicaciones.
Sheinbaum negó categóricamente que el proyecto esconda una intención de control autoritario. “Es un nuevo esquema que no tiene nada que ver con autoritarismo, sino con recuperar atribuciones, y si se puede mejorar, que se mejore. Pero no vamos a regresar a lo que existía antes”, aseguró.
Mientras tanto, la oposición insiste en que el artículo original abría la posibilidad de intervención gubernamental en contenidos digitales, lo que consideran incompatible con una democracia plena. Al anunciar su disposición al diálogo y a realizar ajustes, la presidenta busca calmar los ánimos y evitar que la discusión legislativa se convierta en un campo de batalla político que empañe los objetivos más amplios de la reforma.
La decisión de dejar en manos del Senado la última palabra sobre la redacción final de la ley, especialmente en lo que respecta a las plataformas digitales, marca un intento del gobierno por evitar que el debate derive en una crisis institucional, en un momento en el que Sheinbaum busca proyectar una imagen de apertura, modernización y respeto a las libertades.
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