En la última semana, la zona de hospitales en Tlalpan ha vuelto a ser escenario del controvertido fenómeno de los franeleros. Este problema, que había disminuido notablemente en años recientes, ha resurgido, generando preocupación entre ciudadanos y autoridades. Los franeleros, conocidos por ofrecer sus servicios de vigilancia a cambio de una tarifa, han comenzado a ocupar las calles cercanas a los hospitales con insistencia.
Los automovilistas que acuden a estas instalaciones, ya sea por razón de urgencias médicas o visitas programadas, se han visto en la necesidad de lidiar con esta situación. Si bien muchos conductores confirman que, en ocasiones, la presencia de franeleros puede ser percibida como un nivel de seguridad adicional, la gran mayoría coincide en que su práctica puede ser problemática y poco transparente, ya que las tarifas y la legitimidad del servicio ofrecido no son reguladas.
Autoridades locales han manifestado su intención de retomar el control de la zona y han anunciado que se incrementarán los operativos para desalentar la actividad de estos estacionadores informales. Sin embargo, algunos habitantes y trabajadores de los hospitales opinan que la represión de esta actividad debe ser equilibrada con la comprensión de la situación económica que enfrentan muchos de estos individuos, quienes a menudo ven en el franelismo una forma de subsistencia.
Además, la falta de alternativas de estacionamiento en esta área, que cuenta con un alto flujo de pacientes y visitantes, complica aún más el panorama. La necesidad de generar espacios de estacionamiento adecuados es imperativa, no solo para mejorar la experiencia de quienes acuden a los hospitales, sino también para gestionar de forma eficiente el tráfico en la zona.
En el contexto del resurgimiento de los franeleros, surge el debate acerca de la regulación de estas prácticas informales. Las calles de Tlalpan, ricas en actividad hospitalaria, son un microcosmos que refleja desafíos más amplios en la gestión urbana y la economía informal en México. La solución requiere un enfoque colaborativo entre autoridades, ciudadanía y los mismos franeleros, para encontrar un camino que garantice la seguridad y comodidad de los usuarios, mientras se ofrece un sustento digno a quienes buscan ganarse la vida a través de esta actividad.
A medida que la situación continúa evolucionando, el interés en la regulación y la gestión del franelismo no solo captará la atención de los involucrados, sino que también podría abrir un diálogo más amplio sobre la movilidad y la infraestructura urbana en Tlalpan y otras áreas metropolitanas. La atención a estos temas es vital para mejorar la convivencia y la calidad de vida de todos los habitantes y visitantes de la zona.
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