El 29 de junio de este año, Silvano Aureoles Conejo se plantó afuera de Palacio Nacional con un expediente de presuntas pruebas que vinculan a Morena con al crimen organizado, cuyo candidato, Alfredo Ramírez Bedolla, asume este 1 de octubre como gobernador de Michoacán.
Esto ocurrió en medio del proceso electoral, que resultó ser el más violento en la historia de México, y Michoacán fue una muestra de ello. Tres meses después y con un cambio de gobierno, las cosas no han cambiado para la entidad, que lleva semanas con una nueva guerra entre cárteles y autodefensas en la región de Tierra Caliente.
Enfrentamientos entre carteles
Incluso, el pasado 16 de septiembre, una serie de enfrentamientos entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Tepalcatepec dejó cinco muertos en el municipio que lleva ese nombre; las víctimas eran habitantes de ahí.
Meses antes, el municipio de Aguililla fue escenario de una guerra entre el CJNG y la Nueva Familia Michoacana. La presencia de estos grupos obligó a más de 3,000 pobladores a abandonar sus hogares.
Bajo este contexto, Armando Rodríguez, director de Proyectos de la División de Seguridad e Inteligencia, Strategic Affairs, señala que la grave crisis de inseguridad y violencia que atravesaba Michoacán con el gobernador saliente, Silvano Aureoles, ameritaba una verdadera atención, no sentarse frente a Palacio Nacional con fines políticos.
“Con Silvano vimos un enfrentamiento discursivo político, que además rayó en el ridículo cuando quiso visitar en Palacio Nacional al presidente López Obrador. (Ahora), deja a Michoacán con un problema muy grave de control de los de grupos criminales sobre amplios territorios”.
Ramón Celaya
Especialista en Inteligencia, Seguridad y Fuerzas Armadas, considera que Aureoles Conejo justificó su inacción ante el crimen organizado en Michoacán bajo el discurso de que combatirlo es una facultad que solo le corresponde a la federación.
“Silvano Aureoles fue un fracaso total en lo que respecta a la competencia local. Todo lo que es delincuencia organizada y narcotráfico, en efecto, le corresponde a la federación combatirlo; sin embargo, a nivel local hay muchos homicidios del fuero común, extorsión, cobros de derecho de piso, y esto corresponde directamente a la administración estatal. Desgraciadamente, Silvano Aureoles se compró el discurso de que estas facultades le corresponden a la federación”, explica Celaya.
Hoy, Silvano Aureoles deja el gobierno de Michoacán con un total de 11,092 homicidios dolosos cometidos desde que asumió el cargo el 1 de octubre de 2015 a agosto de este año, de acuerdo con los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
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