CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La homicidio de Desdémona en manos de Otelo, su marido, el rey, es un crimen por celos. Ya no es un crimen pasional, sino un feminicidio desde los luceros del presente. Partiendo de la última imagen de la obra Otelo, el moro de Venecia, de Shakespeare, Desdémona frente al cadáver incursiona en esta Desdémona estrangulada. Ella muerta en sus manos para luego él caducar.
¿Qué pudo favor sucedido?, se preguntan los miembros de El coro de los otros, colectivo que acepta el liza de Teatro UNAM para iniciar el plan de Residencia expuesta. En éste tenemos la posibilidad de disfrutar del proceso de creación de una obra a partir de la familiaridad en la escritura, el cadáver exquisito de los surrealistas como dinámica básica en la elaboración del texto y las imágenes.
Han hecho ya tres ejercicios y un par de ensayos abiertos al divulgado. En el primero vertieron los textos y trabajaron el movimiento Patricia Yáñez (Desdémona) y Antonio Becerril (Otelo). La cotidianidad y la intimidad de una casa queda a vistas y desde ahí recrean lo poético de los textos con movimientos inmediatos o dancísticos. Son varios espacios, diferente iluminación y una búsqueda de trascender lo mundano. La multimedia de Miriam Romero colabora en esta imaginación colectiva, duplicando imágenes, creando espejos o insertando transiciones de mar de muerte. Erika Gómez, responsable del arte y diseño, da al espacio esa idea de irrealidad, un baño con luz verde, un pasillo iluminado o una serie de focos debajo de un sillón.
Los actores son sus propios directores y se sumergen en lo creado previamente en los cadáveres exquisitos, para trabar un primer acercamiento a lo que será el final de la aventura. En este primer experimentación, integran la escritura cibernética y las preguntas de investigación escénica con las que partieron. Colaboradores invitados y en algún momento el divulgado dan forma a lo desperdicios por ellos. Aceptan y exploran la alternativa aparente, pero no desisten de la idea de que, en algún momento, esta propuesta escénica podrá existir en la comparecencia con los otros.
Es fantasmagórico ver estos procesos de creación, con la confabulación sonora de Juan Pablo Villa que impregna de atmósferas concretas y abstractas el momento de la elaboración del texto, y por el hecho de ser testigos de esa asociación de ideas desarrolladas lúdicamente por los actores y los invitados, a través de una pantalla compartida y un tiempo determinado.
El proceso de “Arquitectura del cadáver” es como un grupo en el que se tienen reglas específicas que pareciera que limitan, pero que en verdad proporcionan una gran familiaridad de creación y de sentido.
Es un plan para dejar al desnudo el proceso a través de bitácoras, ensayos y finalmente funciones. Todo en la plataforma de teatrounam.
Desdémona frente al cadáver sorprende por su riqueza y se aprecia como un proceso que no termina, que continuará, semana a semana, con ensayos al divulgado hasta calar al estreno el 23 de octubre. El final es incierto, pero lo más cierto es el camino que El coro de los otros recorre con ese rigor creativo y esa imaginación en movimiento que los espectadores podemos disfrutar.
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