En 2018, bajo el liderazgo de Will Welch, quien se desempeñaba como director editorial global, la revista GQ tomó un rumbo audaz al centrar su enfoque en la comunidad. Este año, al anunciar su salida para colaborar con Pharrell en París, decidimos reunir a un grupo de creativos neoyorquinos en un singular local de pierogis en el East Village. Con la grabadora en mano, les preguntamos sobre sus momentos más memorables en GQ, sus nuevos proyectos y, por supuesto, sobre la esencia de Nueva York.
Entre estos talentos se encuentra Chris Black, conocido por su trabajo como consultor de moda y coanfitrión del livestream GQ Men of the Year. Black reveló un interesante plan para 2026: el lanzamiento de su marca llamada Hanover, que se centrará en una prenda esencial: los pantalones cortos de baloncesto. Se mostró entusiasta, enfatizando que busca hacerlos más versátiles para el uso diario sin sacrificar la comodidad.
Emily Sundberg, otra de las voces destacadas, compartió su progresión profesional, mencionando su deseo de expandir su newsletter Feed Me mediante la producción de más contenido audiovisual. Reveló que ha estado utilizando un grabador de voz, con la esperanza de convertir sus ideas en algo tangible, y que planea realizar otra película, aunque aún no tiene un tema definido. Su experiencia anterior con el cine, en una producción sobre una isla, le dejó un impacto duradero.
Tyrell Hampton, el fotógrafo de moda del Downtown y contribuyente regular en GQ, reflexionó sobre sus experiencias dentro de la revista. Recordó la emblemática portada de Zendaya durante la pandemia y su participación en los eventos de la Gala Men of the Year de 2025. Sin embargo, destacó que uno de sus recuerdos más preciados fue su primera visita a París, donde tuvo la oportunidad de documentar los desfiles de la semana de la moda masculina, mientras exploraba la ciudad de manera un tanto despreocupada y sin el conocimiento de las normas de etiqueta.
Este retorno a las raíces comunitarias y las narrativas creativas refuerzan una conexión esencial entre GQ y sus colaboradores, brindando un vistazo a cómo estas mentes creativas permanecen activas en la vibrante vida de Nueva York. Con cada proyecto nuevo y cada historia compartida, la colaboración se posiciona como una piedra angular de un medio en constante evolución, listo para enfrentar los desafíos y las oportunidades del futuro.
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